Marketing digital WTF

marketing digital

El marketing digital es sinónimo de palabrejas, siglas y términos que en la mayoría de las ocasiones no tienen demasiada lógica para el neófito. Si te entra dolor de tripa cada vez que escuchas CTR, CTA, CPC, CPM o similar, sigue leyendo, porque te lo voy a explicar para dummies.

Trabajé en una agencia de marketing digital con clientes de pequeña y mediana empresa. El servicio que ofrecía era muy concreto y en general, funcionaba. Se hacía una web muy sencilla con un blog y se posicionaba a base de campañas SEM y contenido SEO. 

Un día nos visitó a la oficina uno de los clientes, el dueño de una empresa de limpieza. Mi compañero se encargaba de la estrategia de publicidad en Google y comentó con alegría que el CTR de las campañas había aumentado. 

La cara del CEO era un poema, revolviéndose en la silla y tirando de las mangas de su impoluta chaqueta. “Yo no sé si tengo eso que dices, pero no estoy recibiendo todas las peticiones de clientes que quisiera”.

Y así es. El que tu campaña tenga un promedio de clicks interesante y a buen precio no significa siempre que tu cliente esté facturando más. Hay una brecha entre el marketing digital, lo que entiende y recibe el cliente y lo que hace finalmente el usuario. 

Marketing digital para PYMES

Es una realidad. La mayoría de pequeñas y medianas empresas (no pienses en empresas con poca facturación, porque te estarías equivocando) necesitan a día de hoy marketing digital. El problema es que no saben para qué lo necesitan.

Lo cierto es que resulta muy difícil para ciertos negocios crecer si no dan con un buen asesor, profesional en el equipo o directivo avispado que les guíe. Crecer en negocio en otras zonas geográficas, vender on line, generar notoriedad para convertirse en una marca visible, son algunos de los retos a los que se enfrentan estas empresas sin llegar a entender que no se consigue de una sóla vez y en un sólo sentido. 

Sin querer convertir este post en un corta pega de autores clásicos del marketing, me permito reseñarte a Philip Kotler, considerado uno de los padres del marketing moderno. 

Este caballero con pinta de oficinista clásico nos regala perlas teóricas que se han convertido en la base de manifiesto de las grandes compañías de la era digital. 

 

Philip Kotler, conceptos inspiradores para entender el marketing moderno

El Marketing no es el arte de encontrar modos ingeniosos para exhibir lo que haces. El Marketing es el arte de crear genuino valor ante tus clientes, y ayudarlos a mejorar. Las palabras clave del Marketing son Calidad, servicio y valor.

👉 De aquí quédate con esto. Hablar de que tu producto es el mejor, con los mejores profesionales y las mejores ofertas no vale si quieres ir en serio. Así de simple.

La mejor publicidad la constituyen los clientes satisfechos.

🧐 ¿Te suena el término viral? Normalmente lo asociamos a ese video de gatitos que acumula cien millones de likes. En realidad, lo interesante aquí del término es que cuando un producto o servicio se viraliza es normalmente porque da en el clavo. Piensa en Uber, AirBnB o Facebook. La clave de su éxito fueron los propios usuarios. La viralidad es en mi opinión, el motor de tracción más potente con el que cuenta el marketing actual.

Es más importante hacer lo que es estratégicamente correcto, que lo que es inmediatamente rentable.

💪 CLAVE. En marketing digital aún más. Los movimientos magistrales en el negocio digital (como en todas las áreas de la vida) necesitan un tiempo. Con este ejemplo lo vas a entender bien. Si tu posicionamiento web es en muebles para tiendas, pero quieres hacer un viraje de negocio hacia tiendas de lujo y captar desde tu web a este tipo de clientes ¿Crees que lo conseguirás en un mes cambiando dos fotos y pagando a Google? Saca tus propias conclusiones.

Sólo hay una estrategia ganadora: definir cuidadosamente el mercado objetivo y dirigir hacia ese mercado una oferta superior.

🙌 Uff, uff. Hay tanto que decir aquí que me envalentono. ¿Qué estrategia seguirás? ¿Ser el más barato o ser el mejor? A partir de aquí, si decides ser el mejor, tienes que ponerte las pilas. Pensar en tu producto, tu propuesta de valor y sobre todas las cosas, pensar en tu cliente. Aquí enlazamos directamente con la potencia que nos dan la segmentación y los datos para entender el comportamiento del usuario y poder entender las tendencias del mercado.

Las compañías pobres ignoran a sus competidores, las compañías promedio imitan a sus competidores, y las compañías ganadoras guían a sus competidores.

😹 Así es. La mediocridad es un mal de nuestra sociedad que se materializa en la falta de valentía y creatividad de muchas marcas. Las marcas que de verdad se están moviendo en la dirección correcta son en general capaces de expresar sus valores e historia a través de su marketing. Si quieres ser irrelevante copia a tu competencia. 

Marketing de palabrejas

Ahora que ya estamos calentitos y entendemos que el marketing actual (me parece un poco absurdo separarlo de forma tan radical entre digital y no digital) no son todo siglas. Ahora que ya podemos entender un poco mejor que los conceptos clave no difieren mucho de lo tradicional, es decir, vender bien a quien está interesado en tu producto, podemos seguir avanzando. 

Las palabras en inglés, los acrónimos y toda la terminología que rodea el marketing digital es relativamente simple. Creo que es mucho más importante entender cómo llegamos a tener que emplear todos estos palabros. 

Es decir, la mayoría de esos términos que repatean a los profanos, son puntos de medición de acciones que se han ejecutado precisamente para eso, para poder medirlas. (Los famosos KPI´S o Key performance indicators).

 ⚡️ Vayamos al ejemplo que te accionará mentalmente para entenderlo. 

Si quieres lanzar tu producto en digital, lo más normal es que, en primer lugar, evalúes si tu producto encaja con los clientes a los que te enfocas. Para ello, preparas un anuncio en redes sociales (Facebook e Instagram) y lo promocionas a tus clientes potenciales. ¿Qué te hará saber si ese anuncio ha funcionado o no? Medir el alcance del anuncio y su interacción con los usuarios en el recorrido digital marcado.

Y para poder medir esa interacción tenemos diferentes vías como son el número de personas que han visto el anuncio, han clicado en él para visitar la página web o han hecho cualquier otra acción con nuestro contenido. 

Lo más normal es que con este anuncio esperes vender mucho. Pero la realidad es que no consigues más que unos datos confusos y ninguna venta. Esta es la lectura si tu punto de medición es VENDER en el primer anuncio. Pero ¿qué pasa si tu objetivo inicial es saber si tu producto gusta? Hay menos presión ¿verdad? 

Mira cómo cambia la cosa si la lectura de tu anuncio es:

  • Cuatrocientos mil usuarios de un público objetivo de un millón han visto la marca
  • Ciento cincuenta mil han visitado tu web
  • Setenta mil lo han vuelto a hacer en la semana siguiente

Gran parte del trabajo de un buen marketer es establecer hipótesis de mercado, validar estas ideas con datos y generar líneas de acción estratégicas a corto, medio y largo plazo.

Muy bien, pero WTF?

Si, si, ya sé que te había prometido explicarte un montón de términos #ddt (dolor de tripa). 

Pero por mi propia experiencia sé que este tema es muy pesado y lo más normal con mis alumnos es que cuando llego aquí empiecen a mirar a todos lados o incluso bostezar. 

Por eso y porque quiero verte la cara, te invito a mi próximo webinar WTF el jueves 20 de mayo a las 20h. Puedes entrar directamente en la reunión con este enlace a Google meet y te contaré muchas cosas que te hagan amar el marketing digital como lo hago yo. Te espero!!

Despertad, marcas dormidas

Ya nadie discute que las redes sociales son algo cotidiano y que no es posible pasar de largo ante ellas. Pero es ingente el número de empresas con enfoques completamente anticuados y eso es un lastre, tanto para las compañías como para los profesionales.

He escuchado multitud de veces lo de “Facebook es una estafa”, “Estos sólo quieren hacer negocio”, “eso no vale para nada”… Y cuando he empezado a preguntar “¿qué estrategia estás siguiendo?”, “¿cuál es tu objetivo?”, “¿cómo has invertido ese dinero?” las respuestas han arrojado suficiente luz para que el interlocutor se pare en seco.

Normalmente a estas personas les digo que si quieres jugar al fútbol con tus propias reglas es probable que el resto del equipo o el entrenador o el árbitro te echen del campo de juego.

No es posible jugar al juego social sin entenderlo, por mucho que Facebook quiera hacer creer a las pymes y pequeños emprendedores online que este partido es coser y cantar.

Otra de las cosas que me suelo encontrar es que alguien que monta un pequeño negocio y quiere empezar a darle bombo en redes, no tiene siquiera un perfil de usuario. No entiende conceptos cómo contenido, alcance, publicación, etc. No entiende las diferencias entre usuario y página. No tiene, en definitiva, un recorrido como usuario de redes sociales. En algunas ocasiones esto puede hacer que el proyecto se vea comprometido porque se requiere de un tiempo para entender qué está pasando, qué es lo que hay que hacer. Lógicamente un empresario que gasta presupuesto en estos servicios quiere entender y saber qué va a pasar con su dinero.

He ayudado a muchas pequeñas (pequeñísimas marcas) a empezar y sólo unas pocas han sabido continuar su camino. Y es una pena, porque en alguna de esas creaciones he puesto un amor especial. Cada marca que nace es una historia bonita que puede ser contada.

Marcas, marquitas que pueden llegar a ser y que una empobrecida y corto- placista mentalidad empresarial no saben ver en toda su dimensión.

Las marcas pequeñas están dormidas. Es increíble lo diferente que se ve el mundo social media cuando trabajas en agencias con grandes cuentas y cuando trabajas como asesor freelance o en agencia pequeña. Los ritmos son distintos y los objetivos, también. ¿El principal escollo? Los presupuestos y especialmente, la mentalidad.

Sin tratar de generalizar, ya que hay de todo y sería absurdo por mi parte tratar de pensar en un escenario general, creo que hay mucho trabajo por hacer.

Las marcas españolas tienen que espabilarse. Hacer una revisión profunda de su comunicación desde sus inicios hasta el día de hoy. Apostar por el verdadero storytelling que ya han abrazado las empresas americanas y centro europeas. Dar valor a lo que los usuarios demandan. Transformar su “aquí estoy yo, mira cómo molo” y trabajar en pos de “Hola, qué tal. Cómo puedo ayudarte?

Hace unos meses se desataba la polémica con el desafortunado artículo en El País, del periodista Antonio Navalón, Millennials: Dueños de la nada. La sensación que me daba el artículo era la de alguien tan poseído por su visión de la realidad que ha perdido del todo la capacidad de ver. Alguien arrogante que no se ha molestado en conocer de cerca lo que critica. Porque para criticar hay que conocer y para conocer hay que tener interés.

Leí en LinkedIn la opinión de un director creativo que me pareció muy acertada: “Hay que conocer incluso lo que no te gusta. Porque si no, envejeces”

Queridas marcas, ya sois viejas. Si queréis rejuvenecer, habrá que tener curiosidad y ganas de cambio. A por ello.

Marketing digital y alumnos de Bellas Artes.

Qué haces aquí?

A menudo me preguntan qué hace una persona de Bellas Artes en esto de las redes sociales y el marketing digital. Me encanta que me lo pregunten, porque da pie a poder explicar que un timeline es una obra de arte. Sí, para mí lo es. Cada uno de los posts debe ser perfecto y encajar con el anterior y el siguiente. Son como piezas de un collar, todas iguales y diferentes, únicas y necesitadas las unas de las otras para ser un todo perfecto.

Otra de las cosas que me gusta explicar, si la situación lo permite, es que independientemente de que acabes pintando o esculpiendo o dedicando tu tiempo a generar follows, el rasgo que distingue a un estudiante salido de la facultad de Bellas Artes es su capacidad profesional de analizar imágenes. Cualquier tipo de imagen, tradicional, artística o publicitaria.

María Acaso

En el primer año de carrera tuve una asignatura obligatoria, Didáctica de la expresión plástica, impartida por la súper estimulante María Acaso. Y aquella asignatura tuvo una influencia en mí mayor que casi todas las demás, porque se trataba de una verdadera apertura de ojos, mente y analítica. Proponía una metodología de lectura de la imagen adaptable a cada alumno. A partir de unas sencillas claves, de repente, cualquier imagen mostraba su verdadero ser.

Y es que tanto el arte como la publicidad nos muestran imágenes que parecen ser algo y en realidad son mucho más, María lo llamaba la hiperrealidad. Y no deja de ser alucinante que en un mundo tiroteado por todo tipo de imágenes, no nos enseñen a leerlas de manera correcta en ninguno de los niveles obligatorios de educación.

Gracias a este entrenamiento podemos trabajar en publicidad con la seguridad de que sabemos qué nos quieren contar en realidad y la posibilidad de generar esos mismos códigos visuales a través de nuestra formación práctica en crearlos.

Visual makers

Volviendo al marketing online y social media, un profesional que viene de las Bellas artes trae de serie la capacidad de dirigir creativamente. Lo visual está en su ADN. Y además es capaz de dar unidad, sentido, crear un concepto que se engarce a la marca.

Un profesional con formación en Bellas Artes es capaz de generar contenido, estrategia y hacer un análisis profundo de los resultados, porque gran parte de su carrera consiste en crear contenido en torno a un concepto. Buscamos información, analizamos, enlazamos macro-ideas para llegar a micro- argumentos. Tenemos que saber escribir y presentar nuestras ideas con argumentos sólidos que dirijan a un objetivo, un porqué de las cosas. Creamos nuevos porqués y nuevos cauces para el pensamiento.

Un profesional con formación en Bellas Artes puede ser muy bueno haciendo storytelling porque una de nuestras pasiones es crear historias. Somos capaces de ver más allá, porque la creatividad es una llave para generar espacios de reflexión donde antes no existían, un vehículo para coger una idea y llevarla donde nunca se hubiera imaginado.

En definitiva, la creación de una marca requiere de creatividad, análisis, metodología aplicada en las diferentes fases. Dar visibilidad a esa marca hace necesario saber hacerla crecer, evolucionar, adaptarse. Hay que tener suficiente cultura general como para entender el flujo del mercado y los nichos donde es crucial posicionarla. Hay que ser capaz de entender las necesidades y adelantarse. Hay que crear todo un universo en torno a ella, exactamente igual que cuando te enfrentas a una idea para hacer realidad un proyecto artístico.

Recuerdo un profesor que tuve en la Escuela de Arte que nos decía siempre la inmensa cantidad de imágenes a las que estábamos sometidos de manera constante. (Piénsalo, cuántos productos visuales te llegan a lo largo del día). Cientos o incluso miles. Este profesor nos daba técnicas de grabado y lo que más le gustaba eran pequeños trabajos a tinta negra. Algo pequeño, sincero, matérico. Nosotros, como estudiantes primerizos queríamos grandes obras, formatos abusivos, cinco tintas, técnicas mixtas… ahora han pasado bastantes años y cada vez entiendo mejor lo que nos quería decir. La grandeza de las cosas no está en un tamaño imponente o en un aluvión de colorines, sino en la sinceridad, en la autenticidad de lo que haces. Eso es algo que intento hacer cada día en mi trabajo. Cositas bien hechas sea cual sea el tamaño, excelencia en cada post, como en una obra de arte. Como pequeños dibujos abstractos donde el papel y la tinta dialogan en una conversación atemporal.