Un golpe de suerte

26 abril, 2020 by in Pensamiento
zulesan_ un golpe de suerte

Es curioso, pero una de las cosas que más me cuesta mantener es creer en mí misma. Y cuando empiezo a dejar de creer en mí misma, todo se desmorona. Igual que en La Historia Interminable, la realidad empieza a romperse y deshacerse en sombras fantasmales. 

Cuando crees en ti mismo, proyectas tu futuro y eres capaz de visualizarlo. Imaginas cada paso del camino que te llevará a tu meta, allí donde crees que estará el éxito. El éxito es único para cada persona, igual que el camino. Sabes que has tenido éxito cuando consigues algo por lo que has trabajado y te llena y te completa. Sabes que has triunfado cuando dentro sientes paz. 

Pero ¿cómo proyectarte en el futuro si estás pausado? ¿Cómo planificar los pasos del camino si pueden pasar cosas extraordinarias que nadie imagina y que no puedes cambiar? Cuando no controlas tu destino la seguridad empieza a fallarte. Igual que en un disco rayado, cada giro del vinilo choca con una pelusilla de la aguja, saltando al mismo punto sin conseguir avanzar. Crees seguir en movimiento, pero en realidad sólo estás dando vueltas a lo mismo.

Esta semana bajé y subí una curva en forma de uve. Todo para abajo en una montaña rusa y cuando más abajo estaba, encontré la forma de subir rápido hacia arriba. Normalmente (quizá te pase lo mismo a ti) la forma de subir es un tirón de orejas, un meneo de quien te quiere y te conoce bien. Una voz desde fuera que te dice lo estás haciendo bien, deja de preocuparte.

Y a partir de ese momento, la confianza sube despacio. Eres capaz de quitar la pelusilla y el disco salta de canción, dejando la aguja libre para reproducir otros sonidos. Sientes que has avanzado, aunque sea mínimamente, y las cosas empiezan a suceder de otra manera. Te das cuenta que aún a ciegas, has conseguido entender algo valioso y ponerte en marcha de nuevo. Y sientes algo de paz.

Ya sólo queda pensar que podamos tener un golpe de suerte, uno de esos golpes de efecto al final de la película que hace que el héroe consiga su objetivo. Uno de esos momentos de valor extremo que sólo consigue aflorar la plena confianza en uno mismo.