Facebook, recuerdos y diarios.

4 octubre, 2018 by in Pensamiento

Un día como hoy

Esta semana ha sido el cumpleaños de mi hija mayor. Ha cumplido 9 años, exactamente los mismos que llevo siendo usuaria de Facebook.

Y en ese día tan especial, Facebook me devuelve los recuerdos de los últimos nueve 16 de noviembre. Me asombra, me enternece y un montón de sensaciones y recuerdos extra se canalizan a partir de este fugaz encuentro. Porque los recuerdos que te devuelve Facebook sólo duran eso, un día como hoy.

Diarios

He escrito diarios desde que tengo la edad que hoy cumple mi hija. Los tengo todos guardados y me han acompañado en mis múltiples mudanzas y periplos vitales. Para mí son un tesoro. He aprendido sobre mí misma escribiendo y releyendo mis diarios. Alguna vez, me siento a leer recuerdos al azar y puedo verme de adolescente fumando en mi ventana o capturando un enfado puntual con mi madre. Son un viaje fascinante en el tiempo.

Tengo la impresión (y puedo equivocarme) de que todos los que nos dedicamos de un modo u otro a escribir, hemos tenido diarios o nos hemos escapado del mundo entre libros desde pequeños. Yo fuí hija única y en las largas tardes con mis abuelos (mis padres trabajaban mucho) recuerdo escribir historias, dibujar cómics y desahogarme o fantasear en las páginas de mi diario.

Timeline

De entre todas las cosas que me hacen amar las redes sociales hay una que sobresale y es esa capacidad de espejo, de diario en tiempo real. Cuando Facebook apostó por el timeline hace ya algún tiempo, en realidad ofreció una herramienta para la que los usuarios no estaban preparados ( y tal vez nunca lo estén). Un diario digital lleno de acontecimientos vitales, de registros personales. Tal vez no era el formato, ya que no se pueden categorizar de manera tan concreta todas las vivencias.

Precisamente los diarios son íntimos porque pueden contener esa masa informe que somos, ese ir y venir mental, sin necesidad de pensar en el juicio del otro. Esa es su belleza.

Dice Walter Benjamin en su famoso “Tratado sobre la fotografía” que el descubrimiento de la cámara obscura y su posterior triunfo en la sociedad burguesa, respondió a una verdadera necesidad por parte de las clases medias de autorretratarse. Familias con mejor nivel social y vital que querían ver su propio reflejo, verse desde fuera.

Yo estoy convencida de que las redes sociales responden a una necesidad social, un autoconocimiento que el hombre postmoderno e hiperindividualista, como diría Lipovetsky, necesita explorar. Autoconocimiento y relación con los otros en la era de la conectividad. Maravilloso.

Gracias Facebook, me encanta que me devuelvas mis recuerdos 😉