Despertad, marcas dormidas

28 octubre, 2018 by in Branding

Ya nadie discute que las redes sociales son algo cotidiano y que no es posible pasar de largo ante ellas. Pero es ingente el número de empresas con enfoques completamente anticuados y eso es un lastre, tanto para las compañías como para los profesionales.

He escuchado multitud de veces lo de “Facebook es una estafa”, “Estos sólo quieren hacer negocio”, “eso no vale para nada”… Y cuando he empezado a preguntar “¿qué estrategia estás siguiendo?”, “¿cuál es tu objetivo?”, “¿cómo has invertido ese dinero?” las respuestas han arrojado suficiente luz para que el interlocutor se pare en seco.

Normalmente a estas personas les digo que si quieres jugar al fútbol con tus propias reglas es probable que el resto del equipo o el entrenador o el árbitro te echen del campo de juego.

No es posible jugar al juego social sin entenderlo, por mucho que Facebook quiera hacer creer a las pymes y pequeños emprendedores online que este partido es coser y cantar.

Otra de las cosas que me suelo encontrar es que alguien que monta un pequeño negocio y quiere empezar a darle bombo en redes, no tiene siquiera un perfil de usuario. No entiende conceptos cómo contenido, alcance, publicación, etc. No entiende las diferencias entre usuario y página. No tiene, en definitiva, un recorrido como usuario de redes sociales. En algunas ocasiones esto puede hacer que el proyecto se vea comprometido porque se requiere de un tiempo para entender qué está pasando, qué es lo que hay que hacer. Lógicamente un empresario que gasta presupuesto en estos servicios quiere entender y saber qué va a pasar con su dinero.

He ayudado a muchas pequeñas (pequeñísimas marcas) a empezar y sólo unas pocas han sabido continuar su camino. Y es una pena, porque en alguna de esas creaciones he puesto un amor especial. Cada marca que nace es una historia bonita que puede ser contada.

Marcas, marquitas que pueden llegar a ser y que una empobrecida y corto- placista mentalidad empresarial no saben ver en toda su dimensión.

Las marcas pequeñas están dormidas. Es increíble lo diferente que se ve el mundo social media cuando trabajas en agencias con grandes cuentas y cuando trabajas como asesor freelance o en agencia pequeña. Los ritmos son distintos y los objetivos, también. ¿El principal escollo? Los presupuestos y especialmente, la mentalidad.

Sin tratar de generalizar, ya que hay de todo y sería absurdo por mi parte tratar de pensar en un escenario general, creo que hay mucho trabajo por hacer.

Las marcas españolas tienen que espabilarse. Hacer una revisión profunda de su comunicación desde sus inicios hasta el día de hoy. Apostar por el verdadero storytelling que ya han abrazado las empresas americanas y centro europeas. Dar valor a lo que los usuarios demandan. Transformar su “aquí estoy yo, mira cómo molo” y trabajar en pos de “Hola, qué tal. Cómo puedo ayudarte?

Hace unos meses se desataba la polémica con el desafortunado artículo en El País, del periodista Antonio Navalón, Millennials: Dueños de la nada. La sensación que me daba el artículo era la de alguien tan poseído por su visión de la realidad que ha perdido del todo la capacidad de ver. Alguien arrogante que no se ha molestado en conocer de cerca lo que critica. Porque para criticar hay que conocer y para conocer hay que tener interés.

Leí en LinkedIn la opinión de un director creativo que me pareció muy acertada: “Hay que conocer incluso lo que no te gusta. Porque si no, envejeces”

Queridas marcas, ya sois viejas. Si queréis rejuvenecer, habrá que tener curiosidad y ganas de cambio. A por ello.